
Cansado de "
procrastinar", me siento animado a hacer muchas cosas. Imagino que es normal,
como estar contento cuando te cansas de entristecerse. Hago una evaluación rápida del último semestre, y se me cae la cara de vergüenza, con alguna excepción. Porque no estoy llevando ni de lejos el tipo de vida que me había propuesto. No estoy avanzando, no me estoy completando, aprendo poco, estabilizo pocas cosas, y mis devaneos junto a Baco tampoco han sido concluyentes.
Este domingo, mientras haciamos una barbacoa familiar en los confines del
nordeste madrileño, me enteré de que mi abuela tenía un cáncer. Ya es mayor (89), ha disfrutado intensamente de la vida, ha leido como 120 veces más que yo, tenido hijos, nietos, bisnietos, pasado una guerra, el desarrollismo, la gran modernización, la democracia...ha
vivido. Eso no hizo la noticia menos amarga, y, sin embargo, en seguida nos empezamos a reir todos juntos, ella incluída, de la muerte. Más que nada, quedaba implícito en el aire algo obvio para todos: que estamos
aquí temporalmente, y ello justifica un especial esfuerzo para vivir, dotándole de un sentido al paso por este mundo. Hay que ser conscientes de que nuestro futuro siempre es una gran página en blanco que nos toca escribir como queramos. Y esto es lo que voy a empezar a hacer...